Santiago Oliva se hizo socio del Club Nàutic Cambrils hace 36 años. Su padre lo era ya y sus hermanos también lo son. Una familia de navegantes que disfrutan de la náutica siempre que pueden.
¿Dónde nació?
En Reus en 1964, como la fundación del Club. Mi padre era de Reus, mi madre, de Burgos.
¿Cuándo empezó su relación con el mar?
Mi padre era muy aficionado a la náutica y yo, desde muy pequeño ya navegaba. Hice mi primera regata de Optimist a los 5 años. No sabía lo que hacía, pero me gustó mucho. Y desde entonces nunca me he bajado de un barco.
¿Nunca ha hecho ningún parón? ¿Ni cuándo estudiaba la carrera?
No. De hecho, seguía navegando en vela ligera. Lo hice hasta los 22 años.
¿Qué estudió?
Derecho. Pero no me he dedicado a la abogacía. Soy empresario. Hice un posgrado en dirección de empresa.
¿Cuándo van se compró su propia embarcación?
En 1995. Se llamaba Panorámix. A todos mis barcos les he llamado Panorámix.
¿Y por qué ese nombre?
Lo eligieron los niños. Eran muy populares los cómics de Astérix y Obélix en nuestra casa y les gustaba el personaje del Panorámix. Lo interesante es que Panorámix es un nombre que funciona muy bien por la radio. No me hacen repetir el nombre, todo el mundo le conoce. Y en todas las lenguas.
¿Por qué le gusta navegar?
¿Por qué me gusta? Porque me encanta el mar, me encanta la naturaleza, me encanta la luz, el viento, y me encanta la sensación de cómo el barco se mueve por encima del agua. Es una sensación que me acuerda de mi infancia, porque yo de pequeño siempre jugaba con algún barco pequeñito. En las piscinas, en el mar, donde estuviera. Era de mis juguetes favoritos. Sigo asociando esa ilusión con cuando subo a un barco. Todo es felicidad. Sea cual sea, me gustan todos. Nunca dejaré de navegar, ni el Club Nàutic Cambrils. Esto seguro.
¿Al resto de su familia le gusta navegar?
Sí. Ahora todos navegamos con mayor o menor intensidad. A mi esposa le encanta navegar. Ella es de Bilbao y nos conocimos en un barco. Mi padre era amigo del suyo y le invitó a navegar con nosotros. Y vino ella. Vivían en Bilbao y acabó mudándose a Reus.
¿Cuántos hijos tuvieron?
Dos chicos y una chica. Y navegan los tres. Hicieron vela ligera, Foil y Windsurf. Mi hija practica el esquí náutico, como nosotros, yo también. Ella ha competido y ha sido Campeona de España. Aún le practica, pero ya no compite.
¿Cómo es que no participa nunca en las regatas de crucero?
He competido muchos años. El éxito de la competición ya lo he cubierto (ríe). Ya no soy regatista. El barco que tengo es un catamarán de vela.
Usted conoce el Club desde pequeño. ¿Cómo le ha visto evolucionar?
Lo he visto evolucionar maravillosamente. He conocido todas las épocas y lo que se ha hecho es un club grande y enfocado en el mar. Lo he visto evolucionar en positivo.
¿Por qué recomendaría el Club Nàutic Cambrils?
Yo creo que desde el punto de vista marítimo es inigualable. Su ubicación, tener cerca el golfo de Sant Jordi, el puerto de Cambrils, por supuesto, su bocana, los pantalanes, la facilidad para realizar las maniobras… El Club es un lugar idóneo para practicar náutica porque tiene las mejores condiciones que un navegante puede desear.
Por su parte, el equipo de marinería es un 10. La seguridad funciona muy bien. El personal de la oficina sois un encanto. Solo falta un gerente con autonomía.
También es necesario tener en cuenta la calidad de la cocina de Cambrils, o de la comida que puedes disfrutar en esta costa, o de la proximidad a cosas muy atractivas. Es todo esto.
¿Hacen largas travesías?
Depende del tiempo que tenemos. Nos gusta mucho navegar por el Delta del Ebro. También vamos a la Costa Brava y las Islas Baleares. O Francia e Italia.
¿Tiene otras aficiones, aparte de la náutica?
Muchas, muchísimas. Windfoil, windsurf, esquí náutico, hípica, motos, coches, montaña…
No sé de dónde saca el tiempo, pues.
Bien, porque si tengo dos días, los aprovecho. En casa no estoy nunca. (ríe)